Al borde.



Cuando estás al borde del precipicio tienes dos opciones; saltar o correr en dirección contraria.

Nunca me arrepiento de lo que hago, sólo de lo que no hago,  y saltar siempre es acertar. Para saltar a veces hay que coger impulso, solo a veces, otras vamos sobrados y solo tenemos que dejarnos caer; hay que cerrar los ojos, disfruta de la caída, hasta el último aliento. Cuando hayas caído, puede que creas que te has equivocado, pero yo te diré que no, que has sido valiente, que has bailado en el abismo y que has elegido saltar; y recuerda cuando se arriesga nunca se pierde.


AFG.

Comentarios